viernes, 16 de noviembre de 2007

¡Conozcamos el modelo Balanceado y sus respectivas estrategias de lectura y escritura!


En el Marco para la Buena Enseñanza, en el dominio A: “Preparación de la enseñanza”, hay un criterio que dice así: “(el docente) domina la didáctica de las disciplinas que enseña”, este explicita que todo docente debiera “conocer variadas estrategias de enseñanza y actividades congruentes con la complejidad de los contenidos y conocer estrategias de enseñanza para generar aprendizajes significativos”[1].

Es por esta razón que el siguiente artículo tiene como propósito dar una breve descripción del modelo Balanceado de lectura y escritura y poner al servicio de la comunidad distintas estrategias de lectura y escritura que nos otorga dicho modelo.

Comencemos por la descripción del modelo Balanceado. Este modelo se sustenta en los aportes recibidos desde la teoría cognitiva constructivista, sociointeractiva y sicosociolingüística por una parte y por el marco experimental presentado por los programas CELL, EILE y AILEM. El modelo Balanceado se caracteriza principalmente por que el aprendizaje de la lectura y la producción de textos es un proceso realizado sobre la base lingüística oral de los niños. También porque el proceso lector comparte con el escuchar, hablar y escribir una característica común y fundamental: la comunicación del significado. El énfasis esta puesto en el trabajo metalingüístico en contexto. Se consideran con igual nivel de importancia la competencia lingüística de los alumnos, la competencia comunicativa y la pragmática. Otra característica del modelo en cuestión es que el niño es un agente activo que a través de los distintos recursos “construye” su aprendizaje. La literatura infantil tiene una gran importancia dentro del modelo Balanceado. Se propicia el desarrollo de la autonomía y del trabajo en equipo. Se da importancia a la producción escrita, más que a los aspectos motores de la escritura. Y la última característica es que la sala de clases constituye un recurso fundamental de aprendizaje (sala letrada)
[2].

A continuación se explicitarán las estrategias prometidas al comienzo, estrategias propias del modelo Balanceado. Comencemos por las estrategias de lectura: a) lectura en voz alta (estrategia mediante la cual el profesor lee a los niños un texto previamente seleccionado, para compartir con ellos el placer de leer; y actuar, además, como un modelo que aprecia la lectura y la disfruta); b) lectura compartida (estrategia a través de la cual los profesores demuestran el proceso y las estrategias de la lectura que usan los buenos lectores); c) lectura guiada (estrategia en la cual el profesor apoya a cada niño en el desarrollo de habilidades efectivas para interrogar nuevos textos con un grado de dificultad creciente); y d) lectura independiente (estrategia de lectura individual a través de la cual se les proporciona a los alumnos la oportunidad para practicar su lectura de manera autónoma y elegir textos conocidos por él). Ahora le damos lugar a las estrategias de escritura que nos presenta el modelo: a) escritura en voz alta (estrategia a través de la cual el profesor demuestra a los alumnos lo que hace y siente un escritor eficaz); b) escritura guiada o dirigida (estrategia que se utiliza para apoyar a un grupo pequeño de alumnos en sus tentativas de crear textos escritos en forma individual); c) escritura interactiva (estrategia de trabajo colaborativo en la que el profesor y los niños conjuntamente, componen y escriben un texto) y d) escritura independiente (estrategia a través de la cual los alumnos en forma individual tienen la posibilidad de poner en práctica todas las estrategias conocidas para producir diferentes tipos de textos, con diferentes propósitos y para diferentes receptores). Para profundizar en las estrategias expuestas anteriormente, esta a disposición el texto de la docente Paz Beza Bischoffshausen “MODELO BALANCEADO: Desarrollo de la lectura y de la escritura en el nivel inicial”, en donde se explicitar de mejor manera y mas completa las estrategias
[3].

Ahora la misión esta en las manos de todas las personas aquellas personas que se sientan comprometidas con la enseñanza del proceso de lectura y escritura. Si te interesó este artículo deja algún comentario y pongámonos en contacto. Mientras varias mas personas se agrupen y compartan estrategias, conocimientos, modelos, etc. mayores y mejores serán las oportunidades de aprendizaje para los educandos.

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[1] MINEDUC. “Marca para la Buena Enseñanza”
[2] Baeza B., P. “MODELO BALANCEADO: Desarrollo de la lectura y de la escritura en el nivel inicial”
[3] Baeza B., P. “MODELO BALANCEADO: Desarrollo de la lectura y de la escritura en el nivel inicial”

miércoles, 14 de noviembre de 2007

¿Es posible leer y escribir desde la sala cuna?

Para comenzar realizaremos un breve ejercicio: intentemos recordar cuando aprendimos a leer y escribir. Tratemos de acordarnos como era nuestra sala de clases, nuestra maestra o maestro, los ejercicios que debíamos realizar, nuestros sentimientos al respecto... ¿Cómo fue?, ¿cuándo comenzó dicho proceso?

Seguramente la gran mayoría de las respuestas tendrán características muy similares, tales como: el comienzo en primero básico, los aprendizajes secuenciados de menos a mayor grado de complejidad, se comenzó por las vocales, una a una se fueron aprendiendo las letras del abecedario, luego vino la formación de sílabas, etc.

Hoy en día, como futuros docentes, estamos llamados a apoyar el cambio que ya se ha comenzado a poner en práctica. Un cambio rotundo en torno a la adquisición de la lectura y la escritura. Antes la lectura era considerada decodificación, hay en día se le reconoce como un “acto en el que el lector moviliza su inteligencia con el fin de construir los sentidos de un texto, lo cual sólo ocurre si éste posee conocimientos, experiencias previas y esquemas cognitivos que permitan otorgarle un significado”
[1]. Lo mismo sucedió con el concepto de escritura, este cambió de “caligrafiar” a “expresar ideas para ser comunicadas a otros”[2].

Dicho cambio además, sostiene que durante la lectura el lector debe interactuar con el texto, y que mediante los aportes de las claves del texto, más sus experiencias y conocimientos previos le será posible construir el significado del mismo.

Como lo que nos convoca en este artículo es reflexionar acerca del momento en que debiera comenzar el proceso de adquisición de la lectura y la escritura, creo que es necesario comentar algunas posturas que debieran asumirlas personas a cargo de dicho proceso y así cada quien toma su propia decisión al respecto. Lo primero es realizar para los niños, desde muy temprana edad, variadas y múltiples invitaciones que los pongan en contacto tanto con el lenguaje oral como con el lenguaje escrito, y los lleve a utilizarlos con variados propósitos. Lo segundo, es presentar desafíos en cuanto a lectura y escritura que llamen la atención de los educandos invitándolos a desarrollar dichos procesos. Lo tercero es ser un ejemplo, mostrar al niño las ventajas que tiene convertirse en un lector y escritor “experto”. Lo cuarto es presentar a los niños los textos material impreso y enseñarles a diferenciar todo tipo de textos a través de sus marcas externas, portada, estructura, etc. Y por último, crear un ambiente de lectura y escritura estimulantes, en donde el niño se desenvuelva interesado por desarrollar los procesos en cuestión.

Existen varias estrategias posibles de trabajar con niños de variadas edades tanto para la lectura como para la escritura. Entre ellas nos encontramos con: “lectura en red” (implica establecer relaciones entre el texto que se le está leyendo y otros anteriormente leídos e ir agrupándolos), “realizar una lectura diaria y sistemática de cuentos y otros textos”, contar con una presencia masiva de libros, lectura estratégica interactiva (se explicará en el siguiente artículo), producción de distintos tipos de textos y visualización de los textos del entorno.

Hoy en día, si a mi me hicieran la pegunta “¿Crees posible que el proceso de lectura y escritura se puede llevar a cabo desde la sala cuna?” respondería sin lugar a dudas que sí. En primer lugar porque soy una convencida de que el niño no es un recipiente vacío de contenidos sino un ser humano lleno de experiencias y conocimientos, que en la medida que sepamos potenciar todo aquello otorgándoles un sin número de experiencias para desarrollarse, lograra cuanto aprendizaje le parezca con sentido, le interese y le sea útil. En segundo lugar, porque hoy en día tenemos a nuestra disposición una gran cantidad de estrategias y en la medida que las implementemos correctamente nos serán un excelente apoyo y aporte.

Ahora te toca a ti: ¿Crees que es posible leer y escribir desde la sala cuna?


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[1] Aussbel, 1983; Coll, 1990; Condemarín, 1991; Rumelhart, 1981; en Condemarím 1989.
[2] Medina, M.A. “Leer y escribir desde la sala cuna: entrar en el mundo del lenguaje escrito”. Pág. 6

domingo, 11 de noviembre de 2007

¡Detengamonos y reflexionemos acerca de la lectura!

Hoy en día la sociedad la sociedad en general no se detiene a pensar y reflexionar muchas cosas importantes. Vivimos insertos en un mundo que cada día avanza más rápido lo que la gran mayoría de las veces nos atrapa y nos envuelve, quitándonos el espacio para detenernos a pensar y analizar temas sumamente trascendentales. Invito a quienes deseen parar a darse unos minutos y sentarse a reflexionar acerca de la importancia de la lectura en la vida cotidiana.

Si quién lee este artículo es un docente, una madre, un padre, un abuelo, una abuela... en fin, alguien que se relacione con niños e intente educarlos o tenga algún grado de invidencia en ellos lo invito a leer este artículo, reflexionar e informarse acerca de ¿qué es la lectura?, ¿para qué nos sirve? y a conocer algunas estrategias para mejorar la comprensión lectora.
Comencemos por lo primero, la lectura es “un proceso de interacción entre el lector y el texto, mediante el cual el lector construye un significado, utilizando sus propios conocimientos y las claves que el texto le proporciona”
[1]. Para que la lectura se lleva a cabo de tal manera es preciso que el lector sea un agente activo, que a lo largo de la lectura permanezca alerta y utilice variadas estrategias para enfrentar los posibles obstáculos y sacar adelante su objetivo: construir el significado del texto.

Un educador o una persona que intente enseñar a leer a un niño, no debe perder de vista estas tres variables fundamentales: “1. El lector, por cuanto en la comprensión influyen sus conocimientos y la experiencia del mundo, como también lo que él hace durante la lectura. 2. El texto en cuanto al tema que aborda, la intención con que escribió el auto, la forma del mensaje o su legibilidad física lingüística. 3. El contexto que determina las condiciones de lectura, el educador como mediador del aprendizaje y la intención o interés del propio lector”[2].

La interrogante surge entonces: ¿para qué leer?, ¿cuáles son los propósitos para leer un texto específico? Entre los objetivos de la lectura nos encontramos con: obtener información precisa y general, seguir instrucciones, aprender, revisar un propio escrito, sentir placer y comunicar un texto a un auditorio. Es importante mencionar que a la hora de leer, el lector debe tener un porque de lo que esta haciendo, una explicación que le otorgue sentido y significancia a su actividad.

Para llevar a cabo de manera optima la lectura de un texto cualquiera sea este, existen estrategias que permitan la obtención de metas de aprendizajes a través de una mejor comprensión lectora. Algunas de estas estrategias son: conocimientos previos (son aquellos conocimientos adquiridos que provienen de experiencias propias, ajenas o de información obtenida formal o informalmente), conexiones (son vínculos que se establecen entre la información que otorga el texto y la que posee el lector), clarificación (averiguar el significado de una unidad lingüística), predicciones (anticipaciones a partir de un texto, se realizan antes o durante dicha lectura), inferencias (deducciones que realiza el lector que le permiten completar la información que aparece en el texto), paráfrasis (explicación del contenido de un texto) y por último visualización (capacidad para establecer imágenes mentales a partir de la lectura de un texto). Si al leer un texto, recurrimos a las estrategias mencionadas con anterioridad, es muy probable que el construyamos de manera adecuada el contenido del texto y que este lo internalicemos y sea mas significativo para nosotros.

Para finalizar, me gustaría invitar a todos los lectores de este artículo a detenerse de vez en cuando en su vida y reflexionar temas tales como el que acabamos de tratar. Porque por mucho que parezcan quizás irrelevantes, el mantenerse informado de este tipo de cosas incide fuertemente tanto en uno mismo como en quienes nos rodean.
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[1] Baeza B., P. Solís Z., M.C. “Leer para comprender: estrategias de lectura”.
[2] Baeza B., P. Solís Z., M.C. “Leer para comprender: estrategias de lectura”.