miércoles, 14 de noviembre de 2007

¿Es posible leer y escribir desde la sala cuna?

Para comenzar realizaremos un breve ejercicio: intentemos recordar cuando aprendimos a leer y escribir. Tratemos de acordarnos como era nuestra sala de clases, nuestra maestra o maestro, los ejercicios que debíamos realizar, nuestros sentimientos al respecto... ¿Cómo fue?, ¿cuándo comenzó dicho proceso?

Seguramente la gran mayoría de las respuestas tendrán características muy similares, tales como: el comienzo en primero básico, los aprendizajes secuenciados de menos a mayor grado de complejidad, se comenzó por las vocales, una a una se fueron aprendiendo las letras del abecedario, luego vino la formación de sílabas, etc.

Hoy en día, como futuros docentes, estamos llamados a apoyar el cambio que ya se ha comenzado a poner en práctica. Un cambio rotundo en torno a la adquisición de la lectura y la escritura. Antes la lectura era considerada decodificación, hay en día se le reconoce como un “acto en el que el lector moviliza su inteligencia con el fin de construir los sentidos de un texto, lo cual sólo ocurre si éste posee conocimientos, experiencias previas y esquemas cognitivos que permitan otorgarle un significado”
[1]. Lo mismo sucedió con el concepto de escritura, este cambió de “caligrafiar” a “expresar ideas para ser comunicadas a otros”[2].

Dicho cambio además, sostiene que durante la lectura el lector debe interactuar con el texto, y que mediante los aportes de las claves del texto, más sus experiencias y conocimientos previos le será posible construir el significado del mismo.

Como lo que nos convoca en este artículo es reflexionar acerca del momento en que debiera comenzar el proceso de adquisición de la lectura y la escritura, creo que es necesario comentar algunas posturas que debieran asumirlas personas a cargo de dicho proceso y así cada quien toma su propia decisión al respecto. Lo primero es realizar para los niños, desde muy temprana edad, variadas y múltiples invitaciones que los pongan en contacto tanto con el lenguaje oral como con el lenguaje escrito, y los lleve a utilizarlos con variados propósitos. Lo segundo, es presentar desafíos en cuanto a lectura y escritura que llamen la atención de los educandos invitándolos a desarrollar dichos procesos. Lo tercero es ser un ejemplo, mostrar al niño las ventajas que tiene convertirse en un lector y escritor “experto”. Lo cuarto es presentar a los niños los textos material impreso y enseñarles a diferenciar todo tipo de textos a través de sus marcas externas, portada, estructura, etc. Y por último, crear un ambiente de lectura y escritura estimulantes, en donde el niño se desenvuelva interesado por desarrollar los procesos en cuestión.

Existen varias estrategias posibles de trabajar con niños de variadas edades tanto para la lectura como para la escritura. Entre ellas nos encontramos con: “lectura en red” (implica establecer relaciones entre el texto que se le está leyendo y otros anteriormente leídos e ir agrupándolos), “realizar una lectura diaria y sistemática de cuentos y otros textos”, contar con una presencia masiva de libros, lectura estratégica interactiva (se explicará en el siguiente artículo), producción de distintos tipos de textos y visualización de los textos del entorno.

Hoy en día, si a mi me hicieran la pegunta “¿Crees posible que el proceso de lectura y escritura se puede llevar a cabo desde la sala cuna?” respondería sin lugar a dudas que sí. En primer lugar porque soy una convencida de que el niño no es un recipiente vacío de contenidos sino un ser humano lleno de experiencias y conocimientos, que en la medida que sepamos potenciar todo aquello otorgándoles un sin número de experiencias para desarrollarse, lograra cuanto aprendizaje le parezca con sentido, le interese y le sea útil. En segundo lugar, porque hoy en día tenemos a nuestra disposición una gran cantidad de estrategias y en la medida que las implementemos correctamente nos serán un excelente apoyo y aporte.

Ahora te toca a ti: ¿Crees que es posible leer y escribir desde la sala cuna?


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[1] Aussbel, 1983; Coll, 1990; Condemarín, 1991; Rumelhart, 1981; en Condemarím 1989.
[2] Medina, M.A. “Leer y escribir desde la sala cuna: entrar en el mundo del lenguaje escrito”. Pág. 6

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